abril 16, 2007

PROHIBIDO AMOR
a Carlos Arellano

Nuevamente la persigo y ella corre, la alcanzo y se defiende. Comienza la pelea por conquistarla. Forcejeamos rabiosamente, caemos y rodamos cuesta abajo. Me concentro en poseerla y ella en impedírmelo. La lucha arrecia y, en un descuido, me toma por el cuello, me sacude con saña y me lanza destrozado. Otra vez me abandona herido, humillado. Después de todo, ¿qué puedo hacer contra una hembra dóberman, yo, un simple perro chihuahueño?


JAURÍA
Para Mónica

De vez en cuando suelto un gruñido profundo, seco, grave, para demostrar mi furia. Soy sólo un lobo más en la jauría. Todos son lobos que ladran, gruñen, babean, caminan ensanchando el pecho. Amenazamos con los colmillos agudos y erizamos el lomo: o mordemos o nos muerden. Por la tarde, jadeando, llego a mi cueva y ella sale a recibirme, hermosa, imponente. Entonces me quito la piel de lobo y vuelvo a ser la oveja de cada noche, para que ella me devore lentamente.



CANTAR DE GESTA

Mi castillo está a punto de caer. El ejército y los corceles han sido arrasados en el campo de batalla. La reina ha sido asesinada. El último gran caballero está muerto. Mi reino está perdido, pero no me rendiré: me queda mi dignidad. Moriré de pie, orgulloso de mi color.
–¡Jaque mate!



FATALIDAD

Y desde entonces vivió, con ansias insoportables de mear, el Rey Midas.


ESPÍA

Sara tomó una bocanada de aire al despertar; el sudor le recorría por el rostro; sus ojos, desorbitados, buscaban una luz en la obscuridad del cuarto.
–¡¿Qué pasa, estás bien?!– dijo Emilio preocupado al encender la lámpara. Ella recuerda su pesadilla con los bebés desfigurados devorando sus senos, pero no dice nada, jamás cuenta sus sueños.
–Estoy bien– respondió amargada.
–Me estoy cansando de tus pesadillas– contestó molesto en lo que se acomodaba en la cama.
–Es que… yo…
–Vuelve a dormir que aún es de madrugada– dijo con burla –los bebés desfigurados aquí no te harán daño.
Todos los textos se encuentran en:


Sánchez Clelo, Fernando. No es nada vivir. Fomento Editorial BUAP-Siena Editores. Puebla, 2005.
Ilustraciones: Guillermo Spencer